Vamos rumbo a la nevera, pero esta no se come, se mira. Visitamos el espacio de La Nevera Ediciones, nos reciben Rafa Mölck y Jussi Folch creadores y cuidadores de este taller de serigrafía. Vemos su maquinaria a la que ponen nombres, nos explican lo que allí hacen (talleres, encuentros, encargos gráficos, exposiciones…). Vemos los distintos instrumentos para la creación serigráfica y subimos escaleras arriba a ver la exposición de carteles de Ibán Ramón.

De camino quieren pararse en lugares, continuando con la dinámica establecida, no obstante, alguien nos espera en otro lugar por lo que debemos apresurarnos.

En ese trayecto nos encontramos con una tienda al lado de la Biblioteca de productos italianos y nos dejan entrar hasta el final, viendo incluso la zona de almacenaje. Siguiendo los encontramos con el zapatero del mercado Antonio, un señor muy simpático que estaba arreglando unas sandalias para el verano, con mucho brilli brilli.

En La Nevera, conectamos con la escritura, con la necesidad e interés constantes, con la cartelería que hemos realizado para la representación de los espacios, el lettering pasado y presente del barrio y el marketing de las imágenes, textos y contenidos que aguardan. 

En las paredes de este bonito taller cuelgan obras de exposiciones anteriores como la de  Victor Visa “Lugares comunes” o la de Luis Galbis “Entre tu casa y la mía” que representa los lugares desde su casa a su compañera durante la pandemia que es lo que nosotres también hacemos. Reconocemos y conectamos las imágenes de un autobús en 3D, con su experiencia, pues algo que tienen en común es que van al mismo centro educativo y llegan al barrio con el mismo bus, en la imagen también se reconocen rotondas de avenidas, y las seguimos relacionando con el barrio, igual que lo que podrían ser las obras en el Parque Manuel Granero y otras zonas, imaginamos las casas de Russafa en la escena.

Surgen reflexiones sobre animales, sobre dinero, sobre las relaciones familiares/personales y los elementos urbanos. 

En la siguiente sesión vamos hacia la asociación Unión de Consumidores de la Comunidad Valenciana, situada en el mercado de Ruzafa para lo que entramos al recinto y a pesar de que las tiendas están cerradas especialmente a las adultas nos sorprende, pues lxs niñxs no se acercan y paran demasiado a mirar.

Nos recibió en la puerta Vicente, pero antes pasamos por los alrededores del Mercado en el que se pararon en uno de los accesos LATERAL 2 que M. preguntó qué significaba y lo comentamos, se fijaron en lo que se veía a través de la ventana abierta con reja en el interior del mercado. Ma. destacó el plano exterior del mercado con la ubicación de las calles colindantes, teniendo interés por situar dónde estábamos, un graffiti nos impedía ver la plenitud del mapa. A mitad de camino vimos en el suelo un twister dibujado con pintura en el suelo de lo que horas después, al salir sería un parking repleto de coches.

Al subir por las escaleras a la asociación, saludamos al portero y nos encontramos con un montón de buzones, señal de que hay muchas personas que trabajan en el mercado, y que por cierto no deben usar demasiado pues estaban repletos de folletos de publicidad sin recoger. Por otro lado, los carteles exteriores del segundo piso en el que se encuentra la sede de la asociación les llamaron bastante la atención, distintas campañas con carteles coloridos.

Al entrar a la sede nos recibieron en una sala con una mesa grande separada por parabanes de metacrilato transparente y sobre la mesa había, a parte de un gel hidroalcohólico un montón de materiales que eran regalos, sus ojos fueron para allá.

Hablamos sobre muchas cuestiones cotidianas y estaban muy concienciadas: gasto de luz y agua, hábitos responsables, compra y comercios de proximidad…

Hicieron preguntas muy ocurrentes todas, se nota el trabajo de mirada crítica que tienen desarrollado en casa. I. necesitó un poco más de tiempo para participar.

Valoraron mucho el cuento que les regalaron y luego les hizo mucha ilusión montarse su propia bolsa de regalos, aprovechando esta ocasión para aplicar lo hablado sobre coger solamente lo que vayamos a usar (leer o beber en el caso de la botella), sobre los folletos y demás. I. estaba muy excitada queriendo coger todos los regalos y no quería dejarse ninguno, estaba pensando en que su madre y su padre tuvieran un ejemplar de cada.

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