Grupo de 6 a 12 años. La Torre. Algunos lugares pueden tener historias fascinantes asociadas. Aventuras -y también dramas- que suceden en los espacios que habitamos y se integran en la experiencia colectiva. Un coche que se incendia, un suicidio, una misteriosa casa abandonada… A otros sitios los rebautizamos desde lo subjetivo para apropiarnos de ellos, «el parque de la rueda» o «el banco de la abuela de mi primo».

Este último es lugar común de reunión para una parte del grupo.

Y así, con toda la marabunta de leyendas, empezamos la primera deriva.

«Queríamos enseñaros la casa abandonada. Nos hacía ilusión. Es lo más divertido que tenemos».

«Uno aquí entró sin linterna y se hizo un corte en la pierna. Se le veía el hueso».

Nos dejamos llevar por sus historias hasta llegar al banco de la abuela del primo de S. Allí descansamos mientras descubrimos que les gusta el rap. Nos improvisan unas rimas. La vecina abre la ventana. Sorpresivamente, se une a la canción. Damos la bienvenida a la etapa de vinculación.

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