Distintos ritmos, diferentes edades, necesidades diversas se manifiestan en el grupo. Acostumbrades a grupos homogéneos de edad cuesta a les adultes y a les niñes coger el compás y ajustarnos.

En esa búsqueda grupal aparecen banderas como símbolo grupal, con colores que antes no habíamos imaginado. 

Unes siguen buscando a Pepita y otres no quieren oir nada de ella… y en esto nos damos cuenta de la importancia del ajuste de los tiempos, de los materiales y del entorno educativo ofrecido. ¿Está la ciudad preparada para acoger las diferentes necesidades de las infancias? Tratamos a través de roles de acompañarles y de ofrecer distintas maneras de abordar la propuesta de exploración y representación del barrio de Ruzafa.

Surgen entre tanto los carteles de los comercios que son situados en el espacio como un mapamundi por completar. Es difícil hablar de nuestras referencias sin referencias, es decir, necesitamos como niñes autoreferencias para saber de dónde partir.

Las libretas sirven para compartir las subjetividades, pero ¿cómo dar continuidad a una actividad sobre la cotidianidad del tránsito infantil en la ciudad estando en un mundo lleno de estímulos y en constante cambio?

Las manos van por un lado, las orejas por otro, los ojos miran en dirección contraria, y nos damos cuenta de que hay una gran necesidad de abordar desde lo manipulativo para llegar a la concreción y comprensión de las propuestas, para situarse.

Se hace patente una dispersión constante, que no sabemos si viene de la situación postpandémica o de la sobreestimulación de la infancia (pantallas y demás formatos).

Nos habíamos prometido en el proyecto no usar mapas, pero nos damos cuenta de que necesitan referencias y tratamos de facilitarles distintas claves para saber de dónde parten.

Llama la atención la necesidad de nombrar sus calles, que algunes todavía no saben escribir pero sí que han oído, y es la oralidad y el nombre de las cosas, el lenguaje el primer idioma de la ciudad: ¿dónde vives tú? Y es a partir de ahí desde dónde se recorren y construyen los caminos, pues en la ciudad de estes niñes los sitios, las tiendas, los lugares están en un limbo, son islas que se conectan por trayectos efímeros.

Los recuerdos y los lugares son lo mismo, y son jóvenes, iniciáticos,  todavía se encuentran definiéndose. En el mapa físico con cartones, carteles y lego que hacemos en el espacio, a modo simbólico van apareciendo desde lo visual esas isletas y vamos tratando de encontrar las proximidades espaciales y emocionales entre los espacios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.